La primera semana decide mucho. Es cuando alguien nuevo aprende cómo se trabaja, a quién preguntar y qué se espera de él. Cuando no hay plan, cada incorporación se improvisa, las mismas preguntas acaban siempre en la misma persona y nadie sabe si lo importante se ha entendido.
Antes del primer día
Un buen onboarding empieza antes de que la persona llegue. Que tenga sus accesos y su equipo preparados, un mensaje de bienvenida con el horario y a quién preguntar, y sus primeros cursos ya asignados con plazo: la bienvenida y la prevención de riesgos de su puesto.
La primera semana, día a día
- Día 1: recibimiento, presentación al equipo y los riesgos del puesto explicados en el sitio. La formación en prevención va el primer día: la ley pide darla al contratar.
- Día 2: los procesos clave del puesto, junto a un compañero o compañera de referencia.
- Día 3: las herramientas y los sistemas que va a usar, y las primeras tareas sencillas con supervisión.
- Día 4: más tareas, con menos ayuda, y un repaso de lo que más le cuesta.
- Día 5: un test de lo aprendido y una conversación sobre qué va bien y qué falta.
Del día 8 al día 30
El resto de cursos del puesto, cada uno con su plazo, y un seguimiento corto cada semana. El día 30, una revisión del primer mes: qué notas ha sacado, qué no ha quedado claro y cuáles son los siguientes pasos.
Dos ideas que cambian mucho: un compañero o compañera de referencia, para que las preguntas no acaben siempre en la misma persona, y medir con un test al final de la semana, no con una firma.
Cómo saber si ha funcionado
Pregúntate tres cosas al final del primer mes. ¿La persona ha hecho su formación a tiempo? ¿Ha aprobado los tests, y qué preguntas ha fallado? ¿Qué dudas ha tenido que preguntar una y otra vez? Las respuestas te dicen qué mejorar en el plan para la siguiente incorporación.
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